Llamamos mendigo a aquella persona que pide limosna, nos da mucha pena y en ocasiones le queremos ayudar, cuando le damos algo nos sentimos bien, la persona se va con una sonrisa enorme, pero, ¿le hemos ayudado realmente?

En nuestra opinión: ¡NO! Todo lo contrario, estamos potenciando que siga pidiendo y esto no mola.


Dos años después de empezar este bonito proyecto junto a vosotros, nos encontramos con la situación de que aunque os aconsejamos no dar ni regalar nada material a los nativos en nuestros viajes, a algunos viajeros os hace mucha ilusión y acabáis regalando una pulserita, un muñequito, una camiseta, unas gafas, dejáis algo de dinero extra, etc…


Este gesto tan inofensivo y a la vez sin maldad hace que las personas a las que visitamos tomen por costumbre que cuando llegamos se crean que les vamos a regalar algo y, lo que es peor, se creen con derecho a pedirnos e incluso a exigirnos cosas.


A todos nos gustaría a veces tener más de lo que tenemos, pero si no somos coherentes con esta visión y no vamos juntos pensando en su desarrollo, lo que conseguimos es un efecto contrario acostumbrándoles a creer que lo que hasta ahora era una visita sin más se convierta en personas disfrazadas de regalitos o de propinas y dinero que tan bien les viene.

 

Así que, en nuestras visitas:

– No dejemos nuestros móviles a los niños para jugar ni ver videos o hacer fotos, juguemos con ellos y disfrutemos el tiempo que tenemos sin teléfonos.
– No regalemos nada material para que se acuerden de nosotros o porque nos dan pena, nos tienen que recordar por el AMOR que les dimos.
– No creemos falsas necesidades, observemos cómo viven y cuáles son sus verdaderos intereses y su realidad.
– En caso de que intercambiemos los números de teléfono o el perfil en las redes sociales, cordialmente digamos que no podemos y que a través de JMM intentaremos que su comunidad sea más sostenible y con mejores posibilidades para todos. Obviamente si vamos más allá con una relación personal esto trasciende una simple y puntual visita.

**

Por otro lado, somos muchas las personas que queremos volver al destino que visitamos con la organización, éste es el sueño de todos, pero es importante hacerlo con cabeza y siguiendo una misma línea de actuación, si no esto se puede convertir en un circo que bajo ningún concepto ni queremos ni podemos permitir que ocurra.


Es importante siempre tener un
plan de acción y esto no se consigue de manera individual, es decir, un tiempo coherente que permita llevar a cabo alguna actividad que aporte algo positivo al proyecto, no podemos basarnos en ir de visita 2, 3 días o incluso una semana por mucho que nos apetezca volver.

Antes de llevarlo a cabo cuestionémonos personalmente:

  • Los lugares donde radican los proyectos no son ressorts ni complejos donde podemos acudir cuando nos apetezca.
  • Creer que si aportamos dinero directamente les hace bien es un error brutal puesto que su cabeza a nivel económico no rige como la nuestra y no podemos pretender que lo haga.
  • Para jugar, para sentir lo que en su día sentí, para ver a aquél del que me quedé prendado,… por encima de todo son humanos y no son propiedad de nadie, no podemos verlos como objetos ni como hijos, sobrinos, vecinos,… o cualquier relación que queramos normalizar. No al menos mientras no sean adolescentes e independientes.
  • Porque simplemente me apetece: Hemos llegado hasta aquí sin egos, sin orgullo y por supuesto carentes de egoísmo, volver porque sí  —> NO!

Si realmente quieres seguir ayudando puedes hacerlo de manera:

  • Económica: no es la principal pero obviamente es muy importante, puedes hacer aportaciones periódicas o puntuales que ayudarán a que sigamos contribuyendo a su desarrollo pensando en el grupo, no en un niño solo, y siempre desde sus necesidades básicas de alimentación y educación.
  • Intelectual: apórtanos todas las ideas que creas nos pueden venir bien (mejorar las instalaciones, a nivel educativo, medioambiental,…)


Pensamos que una visita coordinada y organizada puede ser
muy positiva, pero hay una línea muy fina que por encima de todo nunca debemos cruzar: Tienen su vida con sus rutinas y sus plannings y nosotros desde nuestras casas no podemos pensar por ellos ni sentirnos con el derecho a organizárselas; por ello juntos, de la mano, es como creemos que podemos seguir aportando estos granazos de arena que están cambiando la vida de tantas personas, incluida la nuestra.

6 Comentarios. Dejar nuevo

Estoy totalmente de acuerdo con esta filosofía. Gracias

Responder

Muy bien explicado! Me gusta mucho vuestra filosofía y lo claras y coherentes que son vuestras ideas… estoy deseando que llegue la quedada para conoceros más!

Responder

Completamente d acuerdo y me parece imprescindible matizar a partir d q línea podemos causar más perjuicio q beneficio.

Responder

Más claro, imposible.
El primer viaje que hice con una ONG (hace ya 8 años) tenía como requisito para viajar con ellos, hacer un curso de unos meses. Aprendí y entendí muchísimo de esas otras realidades y de cómo actuar en este tipo de viajes. No digo que para hacer estos viajes formarte se combierta en un requisito, pero SÍ es necesario ese cambio de mirada, para que, como decís, no se convierta en un circo.
Enhorabuena, me encantais.

Responder

Sentí esa necesidad de ayudar cuando emprendí ese viaje con vosotros, y entendí la otra realidad que ellos viven, os doy las gracias por vuestras enseñanzas, siempre es mejor hablar desde el corazón.

Responder

Perfecto, muy bien explicado y totalmente de acuerdo.

Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Fill out this field
Fill out this field
Por favor, introduce una dirección de correo válida.
You need to agree with the terms to proceed

Menú

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, ACEPTAR

Aviso de cookies